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LA ESTATUARIA DE LA PLAZA DEL AYUNTAMIENTO. ESTÉTICA Y PROPAGANDA. - Javier Dominguez - Arquitecto
LA ESTATUARIA DE LA PLAZA DEL AYUNTAMIENTO. ESTÉTICA Y PROPAGANDA.
3 noviembre, 2019
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LA ESTATUARIA DE LA PLAZA DEL AYUNTAMIENTO.

ESTÉTICA Y PROPAGANDA.

Javier Domínguez Rodrigo.

Arquitecto.

            La decoración escultórica urbana es polisémica variando su interpretación por su contexto sociotemporal y por la disciplina -arquitectura (C.Sitte, K.Lynch,…), diseño, paisajismo, iconografía,…- con que se aborda.

            Fruto de heterogéneas aspiraciones ideológicas y estéticas, efímeros aunque con vocación de perpetuidad, los monumentos que adornan la escena pública del cap i casal muestran con claridad el eterno dilema entre la permanencia de las manifestaciones artísticas y la fugacidad de sus motivaciones.

            La mutante toponimia de la plaza en su exiguo siglo de vida -plaza de la Libertad, de San Francisco,… de Espartero, de Isabel II, de Emilio Castelar,… del Caudillo, del País Valenciano y del Ayuntamiento- corrobora esa dimensión perecedera de la ornamentación escultórica.

            De ahí que la crónica de su estatuaria revele los valores que la inspiran: su papel de hito tridimensional en el paisaje construido, su voluntad de implicación social, su carácter identitario y su misión propagandística plasmada en un mensaje figurativo-simbólico.

            Bustos y relieves de insignes personajes -el Cid, Jaime I,…- van a presidir el espacio colectivo en el Parterre, la Gran Vía,… mostrando con orgullo a los valencianos quiénes fueron sus conciudadanos más ilustres.

            La plaza del Ayuntamiento, conformada en el tránsito del siglo XIX al XX, recoge esa eclosión ornamental patente en sus edificios más representativos -Casa Consistorial, Correos,…- en los que brilla una imponente presencia tectónica de figuras custodiada por un derroche de formas en frontones, tímpanos,…

            Corresponde al pintor José Ribera –lo Spagnoletto– el privilegio de ser el primer bronce en levantarse sobre un pedestal de carrara en los primitivos jardines de San Francisco, siendo un jovencísimo Mariano Benlliure su autor.

            Inicialmente -1899- la reforma urbanística da lugar al Parque de Emilio Castelar, cuya tipología es la tradicional de Plaza Mayor como lugar lúdico, como foro o ágora no sagrada. Las reminiscencias barrocas -como ocurre en otras muchas plazas peninsulares (Cádiz, Barcelona,…)- resultan bien explícitas y la Plaza no se concibe sin su monumento central, estatua u obelisco.

            Si el valenciano Tolsá coloca la magnífica estatua ecuestre de Carlos IV en la capital de la Nueva España -México-, para el epicentro de la plaza Mariano Benlliure erige -1908- una de sus mejores obras: el monumento en bronce al primer Marqués de Campo, alcalde, benefactor de Valencia y amigo personal del artista. El grandioso conjunto escultórico se completa con una enorme fuente de piedra. Tras la posterior renovación de la Plaza se traslada a un emplazamiento inadecuado, la Gran Vía Marqués del Turia, en su encuentro con el óvalo dedicado a Cánovas del Castillo.

            Benlliure pone un especial interés en las figuras alegóricas que rodean la majestuosa escultura del insigne patricio. Así, la representación de “La Marina” es premiada en la Exposición Internacional de Munich, la Universal de París (1889) y en la Nacional de Madrid a la que concurre junto a la del “Ferrocarril”.

            El monumento, el más ambicioso de su época, aspira a funcionar como un elemento referencial capaz de encarnar los valores colectivos que impregnan la conciencia del cambio en la ornamentación figurativa, con el propósito de movilizar e involucrar a todo el pueblo en un destino común.

            Aquel Parque con monumento-fuente central es radicalmente transformado en 1933: se desmantelan los populares kioscos japoneses, son talados todos los árboles y se derriban ejemplares únicos de cuasintorias y corifeas, a fin de ejecutarse el proyecto redactado en 1929 por el arquitecto Javier Goerlich Lleó.

            Breve resultaría aquella obra, conocida popularmente como la Tortada y pronto es derruida -1944, 1959,…-. En 1964 se erige una estatua ecuestre de Francisco Franco, realizada por el valenciano José Capuz y réplica de la que Fructuoso Orduna realiza para el Ministerio de Educación Nacional.

            Valencia se suma a la pretensión de otras muchas poblaciones españolas de perpetuar la memoria de los vencedores de la guerra civil, mediante monolitos, cruces y dedicatorias, de acuerdo con los patrones que marca la estética fascista.

            Con la llegada de la izquierda al poder municipal, en los primeros años de la Transición, se comienzan a borrar del espacio público los símbolos franquistas. Tras numerosos incidentes en 1983 la efigie se traslada al convento de Santo Domingo. Finalmente, en 2006 una nueva mudanza la coloca en un almacén de la Base de Bétera en aplicación de la Ley de Memoria Histórica.

            Muchos países europeos han resuelto mejor la reconciliación entre los combatientes de bandos enfrentados, con parques memoriales. Incluso en el solar patrio se encuentran interesantes ejemplos como el Jardín de la Memoria -Donostia, 2011- del equipo Lur Paisajistak.

            Una década después -1993- el castellonense Manuel Rodríguez realiza el monumento a un personaje inclemente (manda matar a su adúltera esposa) y menor, Francesc de Vinatea, jurat en cap de la capital.

            Tan azaroso devenir requiere interrogarse sobre si la reforma de la Plaza que ahora se pretende debe recuperar parte de su primigenia estatuaria -Pinazo, Marqués de Campo-, reubicar la de Vinatea o proponer un nuevo relato artístico.

            Una alternativa sería hacer de la escultura de vanguardia una de las señas caracterizadoras  de una ciudad abierta y cosmopolita. Valencia cuenta con brillantes maestros de la plástica como Valdés, Nassio, Navarro,… que podrían diseñar propuestas “no objetuales” sino abstractas, no excluyentes sino integradoras con las que renovar el lenguaje formal y generar una nueva identidad metropolitana.

https://www.lasprovincias.es/comunitat/opinion/estatuaria-plaza-estetica-20191103233729-ntvo.html

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