NASSIO Y LOS CÓSMICOS DEL CAMPUS DE VERA.
6 Noviembre, 2016
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NASSIO Y LOS CÓSMICOS DEL CAMPUS DE VERA.

 

Javier Domínguez Rodrigo.

Arquitecto.

 

 

La experiencia europea (1956) de Nassio es determinante para que a su vuelta se posicione junto a Eduardo Chillida, Jorge Oteiza o Martín Chirino, favoreciendo la penetración de la experimentación vanguardista (Grupo Parpalló) y cooperando a la expansión del arte urbano en su ciudad natal.

 

A principios de los ochenta, junto a su buen amigo el rector de la Politécnica Justo Nieto Nieto, impulsa la fundación del Campus Escultórico de Vera para fomentar mediante una colección permanente el contacto directo de los estudiantes con el sugerente discurso de la postmodernidad.

 

La empresa es un reto personal para ambos que comparten, con Ramón de Soto, Amparo Carbonell y Pilar Roig, la necesidad de construir escenarios activos de aprendizaje. Aspiran a configurar un auténtico campus didáctico como “un mundo en sí, un paraíso terrenal para una de las etapas más gratas de la vida”, parafraseando a Le Corbusier.

 

Su propósito no es la ornamentación del masterplan de Vera, mediante la instalación de setenta piezas monumentales. El programa pretende reforzar la identidad humanista de la universidad, fijar un equilibrio entre la universal y la local, romper el aislamiento físico y favorecer una mejor relación con la metrópoli estableciendo sinergias creativas  entre ambas.

 

Para ello confía en que el recinto acotado del campus desempeñe un rol didáctico que trascienda su funcionalidad curricular. La idea es combinar Naturaleza y Arte para que cristalicen valores perceptivos y ambientales.

 

Simultáneamente Nassio instruye a Nieto sobre algunas de los primeros ensayos en ese campo, como es el caso del Hishhorn Museum and Sculpture Garden de Washington que conoce bien tras su periplo americano.

 

Juntos analizan un pionero ejemplo español, el Museo de Escultura al Aire Libre de la Castellana, generado en los setenta por Eusebio Sempere, el pintor más representativo del movimiento cinético.

 

Su iniciativa acerca al cap i casal las corrientes museológicas que favorecen la aparición de espacios expositivos al aire libre, como el Parque Vigeland de Oslo o el Middelheim de Amberes.

 

La figura de Nassio es indispensable para recabar la donación de muchas de las piezas dando viabilidad económica a la operación. Su veteranía y su prestigio garantizan la constitución de un auténtico laboratorio artístico en el que la relectura interactiva del símbolo, las estrategias botton-up, las metáforas dimensionales de los non-sites -Robert Smithson- y la revalorización educativa del patrimonio remueven las escenografías de consumo publicitario.

 

Jorge Oteiza (Homenaje a Manolo Gil), Martín Chirino (Crónica del Viento), Manolo Valdés (Reina Mariana), Eusebio Sempere (Móvil), Miquel Navarro (Cimal), Ramón de Soto (Arquitectura del Silencio), Manuel Hernández Mompó (Macetero), Xavier Mariscal (Cactus), Uiso Alemany (Tótem), Amadeo Gabino (Argos V),… hasta un total de sesenta y cinco autores comparten la ilustre nómina del estimulante collage en tercera dimensión de Vera.

 

La colección ofrece una representativa panorámica de las más variadas tendencias de la abstracción hispánica, desde el informalismo hasta el constructivismo y las geometrías cosmoístas del propio Nassio que añade a la muestra cuatro de sus trabajos: Cósmico Geométrico y Demiurgo, Hombre saliendo de una caja espacial y Homenaje al Vicerrector José Manuel Benet.

 

Con Nassio Valencia reivindica el papel protagonista de la escultura pública como genuina referencia del paisaje urbano. Y lo materializa con una alegórica estructura mutante como el Demiurgo, el Dios artesano, la causa activa hacedora del cosmos de la filosofía platónica.

 

Intensamente impregnados de constructivismo, los Cósmicos de Vera son un fiel reflejo del tremendo deseo de comunicar el optimismo metafísico de Platón. Ese dualismo ontológico entre el mundo de las ideas y el sensible, el de la conciencia y el de los sentidos, es la principal fuente de inspiración de Nassio: Llegada extraterrestre, Nave guerrera,….

 

Su escultura participa plenamente de muchos de los principios platónicos, como la reencarnación, la mención al cuerpo como cárcel del alma y sobre todo, la pasión por los objetos geométricos que el fundador de La Academia concibe –La República-eternos, no sujetos a cambio,…”, tendiendo a “llevar las almas hacia la verdad”.

 

La interpretación de la materia mediante estructuras geométricas, tomando como referencia las teorías pitagóricas (tierra-cubo, aire-octaedro,…) conduce a Nassio a indagar en el cubismo abstracto y el constructivismo analítico.

 

En los Cósmicos elimina todo lo superfluo depurando los volúmenes hasta captar sus componentes básicos: prismas, esferas, paralelepípedos,…, Prevalece así lo elemental, en un intento por alcanzar la esencia de cada sólido.

 

Elude las simetrías proclamando el equilibrio en base a la proporción armónica de masas y superficies tridimensionales. La escultura cobra autonomía como objeto plástico con independencia de lo que representa. Ya no reproduce lo visible sino que se permite visualizar lo intangible.

 

El Demiurgo juega con la estatigrafía descomponiéndose en sucesivas capas geométricas que multiplican los puntos de vista. La sencillez de su patrón generatriz evoca la dicotomía interior-exterior a modo de positivo-negativo como alternativa al enfoque gestáltico de figura y fondo.

 

El Cósmico Geométrico, en grandes dovelas de mármol crema marfil, variedad fosil procedente de Pinoso (Alicante) rinde tributo al legado picassiano –Homme aux bras écartés  (1961),…-. De hecho, las deformaciones biomórficas constituyen el leitmotiv de la inmensa mayoría de los bustos del artista.

 

El monumento es un homenaje a Cézanne, Matisse y Picasso, defensores a ultranza de traducir los elementos de la naturaleza a esquemas y formas geométricas básicas para controlar sus proporciones.

 

Ese método permite a Nassio, estudiar la representación estereométrica del cuerpo humano a base de bloques tridimensionales.El conocimiento de los manuales de anatomía artística (Durero, Croney,…), el control sobre el maniquí articulado (Lipszyc,…), el estudio de la antropometría y ergonomía explican el sutil ensamblaje de volúmenes que modelan la musculatura del Cósmico de Vera.

 

La topografía (cabeza, tronco, brazos, piernas,…) se familiariza con las articulaciones, el esqueleto, y la piel marmórea. Destacan las escápulas claramente visibles  y el rostro cuya frente remite a las Meninas de Picasso participando con el maestro del cubismo de la multiplicidad de lecturas (técnicas, filosóficas,…) que el original de Diego Velázquez esconde.

 

En suma es más un trabajo demiurgo que pictórico. Y Nassio, como antes hicieran Jorge Oteiza y Manolo Valdés, también saca las Meninas a la calle, forzando a quien las contempla a remover imágenes y sumergirse en la memoria de uno de los grandes iconos del siglo XX.

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